La región italiana de la Campania, al sur del país mediterráneo, conserva como ninguna otra zona el espíritu típico y la esencia de Italia. Su capital, Nápoles, sus parajes, pueblos y demás ciudades hacen de la región un destino imprescindible.
La región, bañada por el Mar Tirreno, se caracteriza ante todo por su paisaje típico volcánico, siendo la zona con mayor número de paisajes de este tipo. El Vesubio es sin lugar a dudas la atracción turística natural más visitada de la Campania aunque la región cuenta con muchos otros parajes de gran importancia y belleza. También posee una gran riqueza arqueológica, congregando en poco espacio un gran número de conjuntos arqueológicos que merecen una visita como son el de Herculano, Elea o Campi Flegrei. Una de las paradas obligatorias en nuestro recorrido es Pompeya, ciudad devastada por el volcán Vesubio en el siglo I. Las ruinas de Pompeya son únicas en el mundo puesto que la ceniza que expulsó el volcán hace ya casi dos mil años conservó casas, monumentos e incluso personas intactas.
Algunas de las joyas más destacadas en Pompeya son el templo de Júpiter, las termas y el templo de Apolo. Además de los paisajes volcánicos, en la región de la Campania podremos visitar playas y calas de ensueño. La Costa Amalfitana y algunas de sus islas, como Ischia o Procida, poseen algunas de las playas mejor conservadas y vírgenes de toda Italia. En cuanto a las principales ciudades de la zona no nos podemos perder la famosa Nápoles, con su importante Museo Arqueológico y la pizza más deliciosa del país y las pequeñas localidades de Positano y Amalfi. Otras visitas interesantes son la del Palacio Real de Caserta, situado a menos de media hora en coche de Nápoles y uno de los edificios más importantes de Italia, y Sorrento, cuyo símbolo indiscutible es la Plaza de Tasso. Por último, nos encontramos con el que será para muchos la gran joya de esta tierra, su gastronomía. La cocina típica de la Campania usa en la mayoría de sus platos el pescado, la pasta y las verduras, siendo algunos de los platos más suculentos la tortilla de macarrones, el hojaldre de requesón, las berenjenas con queso mozzarella y el arancino.